






















































































Los geopaseos de Koen trascienden el senderismo para mostrar la Tierra como un organismo vivo y vibrante. Son el resultado de un proceso de investigación y de un profundo conocimiento del terreno.
En ellos, aprendemos a interpretar las cicatrices del relieve y a sentir el tiempo profundo: esa inmensidad de millones de años que late bajo nuestros pies.
Se trata de una exploración de la interacción entre los procesos geológicos y la biodiversidad. Una invitación a caminar con curiosidad, reconociendo que el planeta no es un escenario inerte, sino un proceso en cambio perpetuo que nos vincula con el origen de nuestra propia vida.
Mirar flores con ojos de insecto