






















































































Museoa urtu (fundir el museo) es una obra al aire libre compuesta por cincuenta y cuatro cencerros fabricados a partir de un centenar de piezas pertenecientes a dos colecciones patrimoniales, una a cada lado del Bidasoa: Gordailua Centro de Colecciones Patrimoniales de Bienes Muebles de Gipuzkoa y Museo Vasco de Baiona.
Estos cencerros, que lindan entre objeto patrimonial, herramienta de trabajo y obra de arte, fueron transferidos a cincuenta y cuatro pastores que representan los cincuenta y cuatro cayolars en uso que Nader registró durante su trabajo de campo en Zuberoa entre los años 2020 y 2025.
Museoa urtu es un trabajo que pone en cuestión la función del museo y lo empuja hacia un escenario post-etnográfico, donde la aproximación a los objetos se da como experiencia y donde la conservación vuelve a emparentarse con la investigación y la experimentación. Por un lado, objetos que permanecían silentes, encerrados en depósitos y expositores, recuperan voz y agencia. Por otro lado, ganaderos recuperan sus herramientas de trabajo y se convierten en garantes reales y simbólicos de un patrimonio vivo.






