


















































Una vez que la semilla del árbol ha echado raíces, no puede moverse ante el peligro como lo puede hacer un animal. Necesita estrategias «inteligentes» para enfrentarse a todos los peligros que encuentra durante su larga vida y, con el tiempo, desarrolla su propia biosfera estable, donde no solo compiten, sino que también colaboran y donde muchos árboles están interconectados entre sí a través de hongos para mantener el bosque estable.
En los alrededores de Astigarreta encontramos una gran variedad de ambientes forestales, desde plantaciones y bosques incipientes hasta preciosos robledales y hayedos maduros. El paso del tiempo ha conservado bastante bien su historia rural, con ruinas y una red de caminos cubiertos por la vegetación. Astigarreta es, por tanto, un lugar ideal para conocer la ecohistoria de un paisaje humanizado, parcialmente abandonado y maltratado, y reconquistado primero por zarzales y matorrales y, después, por bosques.
Reconstruir esta fascinante historia de cómo la naturaleza va invadiendo los campos abandonados hace décadas es también reconstruir la historia de unas vidas rurales que se cambiaron por otras más sencillas en el valle industrializado de abajo.
Cultivamos una presencia atenta y quieta que nos permite tener encuentros inesperados, desde insectos y anfibios hasta mamíferos y rapaces. Contemplamos con atención a los protagonistas del bosque que van apareciendo: líquenes, musgos, helechos, flores, fuentes y riachuelos. Pero, sobre todo, nos solidarizamos con los árboles en este nuevo proyecto, que es un homenaje a la capacidad del bosque para recuperarse después de su destrucción.
Puedes hacer una solicitud rellenando el siguiente formulario.




